Ahí va sentada la sombra del mediodía. Los abrazos del bosque y nada más. Juegos de luces, penumbras en las pequeñas rendijas del banco. Habitan nubes, aves, caricias de viento, hojas de delicado grosor, líquidos añejos, olores, polvo, superficies de infinitas texturas. Ahí me dirijo, ahí me espera lo que busco y nada más.

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