Como si no existiera
(Dormitorio de una pensión de mala muerte. En la mesa alguien está escribiendo en un ordenador portátil. A pocos metros, otra persona medio recostada en la cama).
La mano tirada descansa los dedos. Estos insisten en quedar posados, por propia voluntad, a esa copa de vino. Cargamento para las venas, murmuran, mientras sonrojan las mejillas de las puntas y a las otras, cómplices sin lágrimas caídas. Les miro, creo que no lo saben. Y sin que se percaten veo cómo dibujan a ese rostro, que ya no cree en el llanto.
Abatidas por la cama, frenan al cuerpo. Quizás otras manos. Otros dedos, parten este cuerpo. Partes. No parece uno y otro. Muchos restos a los que esta estructura tramposa, esta arquitectura de dormitorio o de sueños que no sueñan, ya no les pregunta si despertar o absorber se diferencian.
Aquí sigo. Sin entender qué hace allí la manta. No es que sea central, pero me confunde si es quién les abraza o es quien les cubre o es que ni pretende ocultar nada, no hace falta, sólo yo les veo en la cama. Tampoco puedo saber qué ha pasado antes, ni el orden de las cosas o de cómo se han sucedido hasta llegar a esto, o sea, a antes que les prestara atención. Ni tengo aliento para dar cuenta si efectivamente fueron expropiados sus trozos para reescribirlos en esos cuentos/carne del señor vigoroso de la mesa, ese que de a ratos los imprime para corroborarlos mientras habla y espera conversaciones profundas que le den pie para el siguiente párrafo. O será que era parte de otra cosa, de un contrato anticipatorio del que podría contarles, como lo estoy haciendo ahora.
Pues, como os decía, a pocos metros, inadvertido, está él. Dice que resiste a su timidez pero raramente le veo cohibirse ante el espectáculo de hacer sonar la máquina y eso que los movimientos que hacen la manta, las venas, el abatimiento, pueden oírse con un simple girar de mirada. Más bien resulta inevitable decir que entre algunos silencios y hundimientos de la cama troceada, yace un chillido muy sigiloso de satisfacción autocomplaciente, o lo que él llama, su "autoinspiración". Parece que soy la única que ve cómo los movimientos de sus dedos sobre el teclado siguen el ritmo que le proporciona el cuerpo/añicos/tumbado bajo la tela/manta, de la que, insisto, no puedo dirimir si es que le abraza tejida como una piel momentáneamente fiel o si les consume como haciéndoles desaparecer.
Pues, como os decía, a pocos metros, inadvertido, está él. Dice que resiste a su timidez pero raramente le veo cohibirse ante el espectáculo de hacer sonar la máquina y eso que los movimientos que hacen la manta, las venas, el abatimiento, pueden oírse con un simple girar de mirada. Más bien resulta inevitable decir que entre algunos silencios y hundimientos de la cama troceada, yace un chillido muy sigiloso de satisfacción autocomplaciente, o lo que él llama, su "autoinspiración". Parece que soy la única que ve cómo los movimientos de sus dedos sobre el teclado siguen el ritmo que le proporciona el cuerpo/añicos/tumbado bajo la tela/manta, de la que, insisto, no puedo dirimir si es que le abraza tejida como una piel momentáneamente fiel o si les consume como haciéndoles desaparecer.
Timidez dice. Biografía muy dura. Y miles de comentarios, dice, aunque sólo se oyen en forma de gemidos complacientes que hace mientras consigue escribir sin conflicto alguno, sólo el de su excitación "autoinspirada" que en cada letra está la tierra de su superación prometida. Justicia, dice. Entre una cortina de humo y un maldito reflejo de mirada indiferente y sentenciosa de varón, que separa ese despreciable sonido-dedos-teclas-monitor, de esta testigo. Nadie me ha llamado, es cierto, pero alguien tenía que presenciar cómo las millones de letras están hechas de esas carnes/partes/martes/enjambres/calambres, escritas sin rastro alguno de reconocimiento de lo que le provee.
Anoto en una libreta. La secuencia es la misma hace tres horas: primero mira... enseguida tac tac... luego escribe... piensa...gemido de las partes/cama/manta... espacio... fuma...gemido de los dedos/vino... y tac tac.. para... les mira... busca que nada le distraiga mientras acecha a cada una de las partes/carnes/cama/manta atravesadas por agujas e hilos transparentes, que mueven esa máquina con la que escribe, el "tac tac", sonido que sigue el ritmo impropio de las carnes/partes con las que se mueve su máquina, sin que se pregunte, ni una vez siquiera, si la máquina podría funcionar si dejaran ese balbuceo...
Anoto en una libreta. La secuencia es la misma hace tres horas: primero mira... enseguida tac tac... luego escribe... piensa...gemido de las partes/cama/manta... espacio... fuma...gemido de los dedos/vino... y tac tac.. para... les mira... busca que nada le distraiga mientras acecha a cada una de las partes/carnes/cama/manta atravesadas por agujas e hilos transparentes, que mueven esa máquina con la que escribe, el "tac tac", sonido que sigue el ritmo impropio de las carnes/partes con las que se mueve su máquina, sin que se pregunte, ni una vez siquiera, si la máquina podría funcionar si dejaran ese balbuceo...
la sola idea de ver a todas esas partes/carnes reunidas de balbuceo
no
pero no
no
¿Cómo es posible que les pueda hacer escribir/devorar/decorar/diseccionar sin parar? Y sin siquiera verle cazar, aunque lo haga.
infinidad de respuestas
pero qué más da
da-da
pero no
no
¿Cómo es posible que les pueda hacer escribir/devorar/decorar/diseccionar sin parar? Y sin siquiera verle cazar, aunque lo haga.
infinidad de respuestas
pero qué más da
da-da
es suficiente
Quiero gritar que esas partes de cuerpo lo saben
aunque no hayan omitido más que un leve balbuceo...
Quiero gritar que esas partes de cuerpo lo saben
aunque no hayan omitido más que un leve balbuceo...
porque acaso ¿cómo no estar mudas y llenarse de ruidos d balbuceos si es que en cada trozo no se deja de medir el movimiento ovárico cansado y rabioso como si de su vigorosidad varonil se tratara?
lo sé, da mucho asco.
¿cómo no estar sedienta de música o de testigos? si el único sonido que se oye claramente es el de las vigorosas letras del "tac, tac", entre las hermosas pausas de cada movimiento que hacen esas partes de cuerpo..
En cambio, dice que es más real oír sólo el silencio que hace el espacio entre las palabras del ordenador portátil, el de la oficina pública, aquel sitio en donde estas partes, esas, caminaban por las paredes...
lo sé, da mucho asco.
¿cómo no estar sedienta de música o de testigos? si el único sonido que se oye claramente es el de las vigorosas letras del "tac, tac", entre las hermosas pausas de cada movimiento que hacen esas partes de cuerpo..
En cambio, dice que es más real oír sólo el silencio que hace el espacio entre las palabras del ordenador portátil, el de la oficina pública, aquel sitio en donde estas partes, esas, caminaban por las paredes...
Vuelvo a mirar,
salgo una y otra vez de la habitación
me inquieta
quiero sacarle de ahí
me enloquezco cada vez que entro y le veo
me inquieta
quiero sacarle de ahí
me enloquezco cada vez que entro y le veo
tumbada
pero no quiere sangre
le entiendo
pero sabe que no hay otra manera
me entiende
pero tengo que ceñirme a esta escena, no puedo cambiarla con mi mente
no está allí, está dentro, la mente nunca ha sido un sitio de dentro..
Vuelvo y me acerco,
miro la mano que ya no tiene el vino
pero no quiere sangre
le entiendo
pero sabe que no hay otra manera
me entiende
pero tengo que ceñirme a esta escena, no puedo cambiarla con mi mente
no está allí, está dentro, la mente nunca ha sido un sitio de dentro..
Vuelvo y me acerco,
miro la mano que ya no tiene el vino
como una perra fiel, me ha oído
y todos los trozos, les acaricia debajo de la manta
mientras la otra
como la noche
contempla en esa gota de vino los movimientos del "tac tac"..
aunque ambas quieren llorar
las dos piensan en que no hace falta seguir como si nada o como si todo pasase por los ojos/dedos de aquel que
ya desprecian entre el tiempo que pasa "tic tac"
y nada
y todos los trozos, les acaricia debajo de la manta
mientras la otra
como la noche
contempla en esa gota de vino los movimientos del "tac tac"..
aunque ambas quieren llorar
las dos piensan en que no hace falta seguir como si nada o como si todo pasase por los ojos/dedos de aquel que
ya desprecian entre el tiempo que pasa "tic tac"
y nada
pero na da
dada
mano noche con un sólo dedo le dice a mano perra que no dejará que caiga otra gota porque ha comprobado que en cada lágrima que no cae es una menos que se consume por el "tac tac"
dada
mano noche con un sólo dedo le dice a mano perra que no dejará que caiga otra gota porque ha comprobado que en cada lágrima que no cae es una menos que se consume por el "tac tac"
pero mano perra se consuela con la manta y en cada recoveco que encuentra para parar ésta le esconde y no le deja detenerse
la manta
que se esfuerza en cubrirlas
la manta
les modula a media voz como extenuada: no olviden, son hijas de la lágrima
los dedos se miran y dicen en secreto: ¿si me levanto dejará de escribir aquel hombre?
la manta
que se esfuerza en cubrirlas
la manta
les modula a media voz como extenuada: no olviden, son hijas de la lágrima
los dedos se miran y dicen en secreto: ¿si me levanto dejará de escribir aquel hombre?